| 2006 | 
Museo Etnográfico de Castilla y León Sala de Exposiciones C/ Corral Pintado, s/n 49004 Zamora Horario: Laborables de 10 a 14 h. y de 17 a 21 h. Festivos de 10 a 14 Lunes, cerrado | "Las Alfarerías Femeninas" "Ampliación de Exposición" Del 12 de Abril de 2006 al 31 de Agosto de 2006 Sala de Exposiciones Entrada Gratuita
La actividad de la mujer ha sido siempre muy importante en la producción alfarera, en la mayoría de los casos ayudando al marido en las labores complementarias, pero también participando en las diversas fases de ejecución de las piezas, como la extracción y el transporte del barro o la recogida y acarreo de la leña necesaria para cocer en el horno; o bien, en la preparación del vidriado, y muy a menudo decorando las piezas. Sin embargo, al referirnos a las Alfarerías Femeninas diferenciamos, en primer lugar, un tipo de trabajo en el que las mujeres son las encargadas de dar forma a las piezas mediante un torno muy arcaico, conocido como "rueda baja o torneta". En él podemos apreciar una pequeña pero importante evolución tecnológica, en todo caso muy primitiva: desde la inexistencia del mismo torno o rueda, como en las Islas Canarias, hasta ruedas que no tornean, sino que sirven para dar vueltas a la pieza que se urde o modela, como en Pereruela, o bien pequeños tornos que, aunque lentos en su giro, producen la fuerza centrífuga necesaria para poder formar los cacharros con la arcilla húmeda y blanda. Se trata de un tipo de trabajo muy distinto al de los denominados Alfares Masculinos, en los que se trabaja con torno alto, difundido en la Península durante la Edad del Hierro, entre los siglos IV y III antes de nuestra era, y siempre en un taller u obrador acondicionado para el oficio. Sin embargo, la mujer trabajaba de rodillas, sentada o de pie, sin que existiera un espacio adecuado para ello, casi siempre durante el buen tiempo, a la puerta de la casa, en la calle, a veces en patios o corrales. Las alfarerías femeninas en España tienen en común el arcaísmo de sus piezas, pues el modelado y el torno lento imprimen a las mismas un aspecto rudo y primitivo que, no obstante, resuelve bien su función, no exenta de atractivos estéticos, carentes de decoración o muy elemental y modesta, con ausencia de marcas de identificación de la artesana, manteniendo sólo señales distintivas de los cacharros que se cocían juntos en hornos comunales.
Destacan como principales alfares femeninos hispanos: Pereruela, Moveros, Muelas del Pan y Carbellino de Sayago, en Zamora; las localidades manchegas de Mota del Cuervo, Villarrobledo y La Solana; el madrileño pueblo de Alcorcón; Gundivós en Lugo; y pequeñas poblaciones de Gran Canaria, Tenerife y La Gomera. En la actualidad la mayoría se ha extinguido. |