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"El cuerpo del arado o pieza central, con la que directa o indirectamente se unen todas las demás, es la cama, pieza de madera, curva, resistente, cuya parte anterior se une con el timón -mediante dos aros de hierro llamados belortas-, y en su parte posterior o inferior se unen: en la parte delantera, el dental, soporte de la reja, y en la postrera, la esteva y mancera. El timón es una larga lanza, en cuyo extremo anterior unos agujeros en serie -clavijero- permiten enganchar, mediante la clavija, a la yunta o tiro. La esteva es pieza de dirección, en cuya mancera se apoya el gañán para guiar el arado y trazar recta la besana. El ajuste y fijeza de la esteva y del dental, que encajan en una mortaja de la cama, se consiguen mediante el empleo de unas cuñas, que en conjunto constituyen el pescuño" (José DANTÍN CERECEDA, Agricultura elemental española, Madrid, 1933, pp.148-149) BIBLIOGRAFÍA Telesforo DE ARANZADI, "Aperos de labranza", en Folklore y costumbres de España, ed. de F. Carreras y Candi, tom. I, Barcelona, 1943, pp. 303-307. Julio CARO BAROJA, "Los arados españoles. Sus tipos y repartición (Aportaciones críticas y bibliográficas)", Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, V (1949), pp. 3-96. Luis CORTÉS VÁZQUEZ, Arte popular salmantino, Salamanca, 1992, pp. 145-148. José Luis MINGOTE CALDERÓN, Catálogo de aperos agrícolas del Museo del Pueblo Español, Madrid, 1990, pp. 57-85. id., "Un milagro de San Isidro relacionado con los ritos de protección del grano durante la siembra", Revista de Dialectología y Tradiciones populares, XLVIII (1993), pp. 135-153. Pieza seleccionada Arado romano Procedente del occidente de la provincia de Zamora Colección Museo Etnográfico de Castilla y León ARAR LA TIERRA COMO LOS ÁNGELES El arado es el apero más emblemático de la agricultura universal, símbolo tradicional de la civilización y del progreso, además de remover y oxigenar la tierra, rompe los terrones, entierra la simiente, elimina las plantas parásitas y extrae algunas cosechas como la patata. La iconografía suministra ancestrales aradas en los claustros de San Juan de la Peña y Santa Mª de Nieva, la portada septentrional de la catedral nueva de Salamanca y un abigarrado dintel popular en Fuentesaúco con la impactante leyenda: "Con la confianza en Dios estoi senbrando este grano/ orienta señor mi mano y llegve dichoso el dia y qve con/ tv madre Maria te goze en su compañia en tv reino soberano/ Año de 1794 Corrales". La etnografía proporciona además infinidad de datos sobre ritos propiciatorios de fertilidad vinculados al arado, pieza clave en las bodas y celebraciones carnavalescas de algunas comarcas leonesas.
La arada de San Isidro. Azulejería de la fábrica de harinas La Panera Social S. A. en la Ronda de la Feria de Zamora Uno de los milagros más conocidos de San Isidro labrador es el de los ángeles que aran el terruño sustituyendo al santo, tiene su origen en una acusación que se hizo ante Juan de Vargas, patrón de Isidro en sus huertas y tierras de cereal de la ribera del Manzanares en 1120: "Tened por cierto que aquel famoso Isidro que elegisteis para cultivar vuestros campos durante años, abandonando el trabajo de la agricultura, va a visitar todas las iglesias de Madrid muy de mañana, diciendo que va a rezar, por lo que regresa tarde al trabajo y no cumple ni la mitad de lo debido". Vargas, sumamente indignado, fue a espiar los trabajos de su empleado y "vio de repente, en este mismo campo, dos troncos [yuntas] de bueyes arando y el suyo propio cerca. Eran de color muy blanco y trabajaban extraordinariamente bien. Conmovido por esta visión, quedó en suspenso y admirándolo se quedó parado, estupefacto, pensando qué podría ser aquello. Viendo que el varón de Dios no tenía ayuda humana, casi a la fuerza, creyó lo que estaba viendo".
Buey de un San Isidro labrador. Museo Etnográfico de Castilla y León Además del milagro de la aguijada con la que hace brotar chorretones de agua de una peña, al santo se le atribuyen mensajes como "Tomad avecitas de Dios, que cuando Dios amanece, para todos amanece" y, cuando echaba grano en la heredad: "En nombre de Dios esto para nos, esto para las aves del aire y esto para las hormigas". En la comarca coruñesa de Mariñas, antes de sembrar se conjuraba a los pájaros sembrando un terreno especial para ellos o echando grano por los orificios del timón del arado que era recogido por el conductor del apero y, arrojado un puñado a la tierra de cultivo y otro fuera de la misma, diciendo: "este para vós, e este para nós", o también "para os paxaros, para os ratos e mais para os ladros". En Cataluña existen otras versiones: "Un pels ocells/ un per les cuques/ un per la neula/ i un pel pagès". En Francia el sembrador arrojaba los tres primeros puñados de simiente diciendo: "Pour les oiseaux, pour les malhereux et pour le bon Dieu". Nos huele profundamente a tierra, pues se trata de invocaciones a la fertilidad cuyo origen nos remite a tiempos precristianos, casi nada.
Adán arando la tierra y ofrenda de Abel. Capitel del claustro románico de San Juan de la Peña (Huesca) Al cabo, dejó escrito Ovidio un hermoso ruego a los dioses Tellus y Ceres: "Cuando sembramos, despejad el cielo con vientos apacibles; cuando la semilla está enterrada, regadla con la lluvia de los cielos. Impedid que los pájaros, ruina de los cultivos, devasten los campos de trigo en destructoras bandadas. También vosotras, hormigas, dejad en paz los granos enterrados: después de la cosecha la abundancia de vuestro botín será mayor".
Dintel de balcón en una casona de Fuentesaúco (Zamora): Con la confianza en Dios estoi senbrando este grano/ orienta señor mi mano y llegve dichoso el dia y qve con/ tv madre Maria te goze en su compañia en tv reino soberano/ Año de 1794 Corrales. Siglos más tarde San Martín de Braga se dolía en su De correctione rusticorum: "Por otra parte ¿qué puede dolorosamente decirse de aquel error tan craso, de que se celebran los días de las polillas y de los ratones y, si está permitido decirlo, de que el hombre cristiano venere como a un dios a ratones y polillas? Creen que si no se les ofrece, para salvaguarda del tonel o de la arquita, pan o paño, no respetarán de ninguna manera nada de lo que encuentren en pago de los obsequios que se les han tributado [...] resulta que practicáis estos inútiles actos supersticiosos ocultamente o en público y no dejáis nunca de hacer sacrificios a los demonios". |